UMBRAL

Umbral es mi segundo poemario publicado en el año 2018
 en Buenos Aires con la editorial La Luna Que





La lectura de Umbral invita a la introspección y al mismo tiempo nos hace partícipes de un acto de alquimia.
Sofía Blando dispone de los elementos, y a través de la palabra, sutiliza y transforma.
Reúne el conocimiento de andar bajo la tierra, convocando a los seres del agua y del aire. Los peces escaman con sus esqueletos palabras ausentes mientras la omnipresencia de los pájaros sin rumbo,atraviesa el poemario.
Sabe que el fuego, como los desechos de palabras, está en la boca del dragón.

El alambique es el cuerpo de la poeta. A veces suspendido y desnudo como el de Bataille, otras,  florecido de amapolas.
Su cuerpo, y el cuerpo del lector, a medida que se acercan al umbral, quedan expuestos a la dualidad, a una polaridad extática y desesperante.
En esta bifurcación que es perplejidad, la poesía, como una exhalación que alivia, nos reúne en quietud, con los ojos abiertos hacia adentro.

Carolina Doartero.



PRESENTACIÓN EN EL CENTRO CULTURAL SAN JOSÉ. OLAVARRÍA, PCIA DE BUENOS AIRES. JUNIO 2018

Ojo de Agua



Hay verdades minúsculas que pulsan desde otras puertas. Los versos de Sofía Blando tienen algunas de esas llaves. Con esencia de haiku este escrito sobre el agua deja la innegable sensación de que algo nos ha rozado. ¿Qué es? “Un pulso herido que ronda las cosas del otro lado” dice Federico García Lorca. La poeta dice “Azul” pero nosotros vemos otra cosa que no es un color.
Hay favoritismo hacia algunos de los paisajes de Sofía:
 
Si el latido del alba no cesa
ella emerge 
 de las tinieblas de la noche
para renacer en un suspiro

 
Es necesario desarmar la poesía para hacerla. Incendiarla, como dice Jorge Boccanera. Por eso luego llegan los silencios. Y el reposo. Estos poemas trasuntan un reposo que al mismo tiempo le dan la frágil altivez que hace falta para quemar. Quema en ojos gastados de leer y también en ojos nuevos de poesía.
Aquí el oficio del poeta quemar usando agua. Decir en silencios. Mostrar al esconder.
No puede haber dos sin tres. Agreguemos, además de Lorca y Boccanera, a Antonio Gamoneda (de los hechizos de Emily Dickinson, Olga Orozco y Alejandra Pizarnik ya dará cuenta el lector): que en la poesía "su realidad sea efectiva en el cuerpo de la palabra misma"
 Sofía Blando construye su poesía en el cuerpo mismo de la palabra. Sucede. De pronto tenemos sabor a dátiles sin darnos cuenta

Contratapa para Ojo de Agua escrita por Guillermo Del Zotto